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Cuando quieres conseguir un trabajo lo primero que envías o entregas es tu Currículum Vitae. Se trata del documento que recoge tus datos personales, académicos y profesionales más importantes. Por eso es vital redactarlo de la mejor manera posible para causar una buena impresión en las empresas y llegar a conseguir el trabajo deseado.

Debes tener en cuenta que no todos los Currículums se redactan de la misma manera, y no todos los trabajos exigen un determinado tipo de Currículum. Por eso, puedes adaptarlos en función de la empresa y del puesto de trabajo que quieras solicitar.

Con la crisis económica de los últimos años los trabajadores han conocido más de un sector de actividad diferente. Un aspecto de la experiencia laboral que se debe tener en cuenta cuando redactas el currículum. Si optas por un sector u otro puedes destacar o clasificar tu experiencia profesional enfocada al sector concreto. Dependiendo de la oferta solicitada podrás adaptar tu experiencia laboral o tu formación especializada.

Pero, ¿en qué tipología de currículum vitae puedes inspirarte?

Existen muchas clasificaciones de tipologías de Currículums Vitae y todas ellas deben adaptarse a cada oferta si quieres conseguir encajar mejor en el perfil solicitado. Principalmente destacan tres como las más utilizadas: el formato cronológico, el funcional y el combinado.

El cronológico es aquel que organiza la información de más reciente a más antigua. Destaca la evolución de la formación académica y de la experiencia profesional, y se recomienda para los candidatos que tienen una buena trayectoria profesional.

El funcional se centra en las capacidades y habilidades más que en la formación académica y experiencia profesional. No sigue una estructura temporal sino que agrupa las experiencias, formación o títulos en base a habilidades o capacidades.

Se trata de un formato ideal para las personas que quieran integrarse en el mercado laboral tras un periodo de tiempo sin empleo. Proporciona un conocimiento rápido de la formación y experiencia que se haya obtenido. Y lo más importante, busca destacar las habilidades de cada candidato.

También puede ser muy útil para acceder a un sector profesional totalmente diferente, donde no es relevante tu experiencia laboral, sino las habilidades y la forma de trabajar que puedas aportar.

Finalmente el combinado es el que mezcla las dos tipologías anteriores. En la práctica es un modelo que permite destacar las capacidades y los logros conseguidos junto con la experiencia laboral. Aporta grandes ventajas porque refleja las habilidades y posibilidades que puedes ofrecer al puesto de trabajo deseado. Se puede organizar en áreas temáticas, para luego seguir un orden cronológico y así destacar las habilidades que se han ido logrando.

No existe una tipología perfecta, dado que las ofertas y los sectores laborales pueden exigir una manera u otra de presentarse. La cuestión es saber elegir el formato adecuado a tu realidad y al puesto de trabajo que quieres conseguir. Destacar tus puntos fuertes y minimizar los débiles. Saber llegar a la empresa y conseguir el primer paso para lograr el trabajo: una entrevista laboral.

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